Cinco arreglos de una tarde que sí cambian algo en tu web

Teléfono pulsable, imágenes que pesan la décima parte, títulos propios en cada página, reseñas reales y un pie que no miente. Con el detalle de cómo se hace.

Cuando alguien nos pide que le miremos la web, el primer informe casi siempre trae las mismas cinco cosas. Ninguna necesita rehacer el sitio. Todas se pueden hacer en una tarde si tienes acceso al código o un gestor decente.

Las ponemos con el detalle técnico, porque «optimiza las imágenes» sin decir cómo no le sirve a nadie.

1. El teléfono, arriba y pulsable

Mucha gente entra en una web de servicios para una sola cosa: llamar. Si el número está en el pie, en una imagen o escrito como texto plano, desde el móvil hay que memorizarlo, salir y teclearlo. La mitad abandona ahí.

Se arregla con una línea:

<a href="tel:+34877641252">877 641 252</a>

El prefijo internacional va siempre en el href, aunque en pantalla se vea el número corto. Y si tienes WhatsApp de empresa, el mismo truco con https://wa.me/34877641252.

Un detalle que se olvida: el número tiene que ser texto de verdad, no una imagen. Google lo lee, lo asocia a tu ficha de empresa y lo enseña en los resultados.

2. Las imágenes, en formato moderno y con tamaño declarado

Es lo que más pesa en casi todas las webs que vemos. Una foto de cabecera de 2,4 MB sacada directa de la cámara, servida igual a un móvil que a un monitor de 27 pulgadas.

Dos cambios:

Pasa las fotos a WebP o AVIF. Una imagen que pesaba 2,4 MB en JPEG se queda en 180 KB en WebP con calidad indistinguible a simple vista. En Astro, Next o cualquier herramienta moderna hay un componente de imagen que lo hace solo al compilar.

Pon width y height en la etiqueta. Si no están, el navegador no sabe cuánto hueco reservar, pinta el texto y luego lo empuja cuando llega la foto. Ese salto se mide (se llama CLS) y Google lo usa para ordenar resultados. En nuestra propia web teníamos un CLS de 0,188 porque el subtítulo de la portada saltaba al cargar la tipografía. Con una fuente de reserva ajustada a las métricas de la definitiva se quedó en 0 y la puntuación subió de 88 a 97.

3. Un título y una descripción distintos en cada página

El error más repetido: veinte páginas con el mismo <title>, o con el que venía en la plantilla. Lo vemos hasta en webs caras.

El título es lo que se lee en azul en Google. Tiene que decir qué es la página y, si vendes en tu zona, dónde estás:

<title>Taller mecánico en Reus · Talleres Pérez</title>
<meta name="description" content="Mecánica general, diagnosis y
pre-ITV en Reus. Cita previa en 24 horas.">

La descripción no influye en el orden, pero sí en cuánta gente pulsa. Y eso sí acaba influyendo.

Comprobarlo es rápido: abre cada página, pulsa Ctrl+U y busca <title>. Si se repite, ya tienes trabajo para esta tarde.

4. Reseñas, pero las de verdad

Las opiniones funcionan cuando se nota que son de personas. Un carrusel con tres frases genéricas firmadas por «María G.» no convence a nadie.

Lo que sí funciona: el texto literal de la reseña de Google, con el nombre que puso esa persona, la fecha y un enlace a la ficha para que quien quiera lo compruebe. Si alguna es tibia, déjala. Un perfil con solo cincos da más desconfianza que uno con un 4,7 y una queja contestada con educación.

Pedir reseñas no es incómodo si se hace en el momento justo: al terminar el trabajo, en persona, con el enlace corto preparado.

5. Un pie que no mienta

El pie de página es donde mira quien duda. Y es donde más mentiras encontramos: avisos legales con el nombre de otra empresa dentro, una dirección de hace tres mudanzas, un año de copyright congelado en 2019.

Repásalo entero: razón social correcta, CIF, domicilio actual, correo que alguien lee de verdad. El año del copyright, generado automáticamente, no escrito a mano.

Y una cosa que no es de confianza sino de orden: en el pie no repitas los enlaces que ya están en el menú de arriba. Si «Servicios» y «Precios» ya están en la cabecera, abajo sobran. El pie es para lo que no está en el menú, que suele ser el contacto y los textos legales.

Lo que no hemos puesto en la lista

Cambiar de diseño. Es lo primero que pide todo el mundo y casi nunca es lo que más rinde. Una web fea que carga en un segundo, con el teléfono a la vista y los textos claros, factura más que una preciosa que tarda seis segundos en pintar.

Lo bonito viene después y sí importa. De eso hablaremos el mes que viene.

Si quieres que repasemos los cinco puntos en tu web, escríbenos. Te mandamos el listado con lo que falla y lo que cuesta arreglarlo, sin compromiso.

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