Escribir para que te encuentren sin escribir para Google

Qué contenido trae clientes a una pyme, por qué los artículos genéricos no sirven y cómo sacar temas de lo que ya haces todos los días.

Casi todos los blogs de empresa españoles se parecen. Cuatro artículos el primer mes, títulos del tipo «La importancia de tener presencia online» y luego silencio durante dos años.

El problema no es la frecuencia. Es que esos cuatro artículos no los buscaba nadie.

Lo que la gente escribe de verdad en Google

Nadie busca «la importancia de la presencia online». Lo buscan los que escriben blogs sobre la importancia de la presencia online.

Lo que la gente escribe es más feo y más concreto: «cuánto cuesta cambiar la correa de distribución de un León», «me han puesto una multa por el tacógrafo y no la entiendo», «qué pongo en el aviso legal si soy autónomo».

Fíjate en el patrón. Son preguntas de alguien con un problema delante y prisa por resolverlo. Quien busca así está mucho más cerca de contratar que quien lee un artículo sobre tendencias.

El contenido que funciona para una pyme

Lo que ya explicas por teléfono. Si hay una pregunta que te hacen tres veces por semana, esa pregunta es un artículo. Tú ya tienes la respuesta y la das gratis cada día por el móvil. Escrita una vez, trabaja sola.

Lo que cuesta algo. Los precios son el contenido que más visitas trae y el que casi nadie publica, por miedo a la competencia. La competencia ya sabe lo que cobras. Quien no lo sabe es el cliente, que está buscando precisamente eso y se va a la web que se lo diga.

Los casos reales, con números. «Reparamos una caja de cambios de un Scania R450 con 740.000 km: qué falló, qué costó y cuánto tardamos» vale más que diez artículos sobre la importancia del mantenimiento. Pide permiso al cliente, cambia lo que haga falta, pero mantén las cifras.

Lo que has hecho mal. Es lo que menos se escribe y lo que más confianza da. En este mismo blog hemos contado que nuestra propia web tenía catorce páginas sirviendo la descripción de una plantilla de demostración, en castellano incluso en la versión inglesa. Podríamos haberlo callado. Contarlo dice más de cómo trabajamos que cualquier frase sobre nuestro compromiso con la calidad.

Lo que no funciona, por mucho que se venda

Los artículos escritos para colocar una palabra clave. Se reconocen porque la misma expresión aparece quince veces y la última frase de cada párrafo no dice nada.

Las listas de «los diez mejores». Hay cien iguales y la tuya llegó la última.

Publicar a diario contenido flojo. Es peor que publicar poco: diluye lo bueno y da trabajo a cambio de nada.

Y copiar artículos de otros con un retoque. Aparte de lo evidente, Google lo detecta y la página que copia nunca gana a la original.

De dónde sacar temas cuando no se te ocurre ninguno

Mira el historial de llamadas de la semana pasada y apunta las preguntas que te hicieron. Ahí hay seis meses de blog.

Mira los correos de presupuesto y fíjate en qué te piden que aclares. Cada aclaración es un artículo.

Y busca en Google tu propio sector con un «cómo» o un «cuánto» delante. Las sugerencias que salen al escribir son, literalmente, lo que la gente está buscando.

Cuánto hay que escribir

Lo que haga falta para responder bien a la pregunta. Si se contesta en cuatrocientas palabras, cuatrocientas.

Dicho esto, en la práctica los artículos que resuelven algo de verdad suelen pasar de las mil, porque una respuesta completa necesita el contexto, el detalle y los casos raros. Lo que no sirve es inflar un texto corto con relleno para llegar a una cifra: se nota al leer y lo que mide Google es si quien entró se quedó.

La frecuencia realista

Una entrada al mes sostenida durante dos años son veinticuatro artículos que siguen trayendo visitas cada día. Ocho artículos en enero y nada más son ocho artículos muertos.

Nosotros publicamos una vez al mes. Lo dijimos en la primera entrada de este blog, en enero y esta es la décima. Era fácil prometerlo y lo difícil es la entrada número treinta, cuando ya no hay novedad.

Una advertencia sobre la IA

Se puede escribir un artículo entero con inteligencia artificial en treinta segundos. Lo hemos probado, trabajamos con estas herramientas todos los días y son buenas para muchas cosas.

Para esto no, si se usan solas. Lo que sale es correcto, está bien redactado y no dice nada que no estuviera ya en otros cien artículos. Le falta lo único que te diferencia: el caso concreto que viviste, la cifra que mediste, el error que cometiste.

La IA sirve para ordenar lo que ya sabes, para corregirte y para quitarte el miedo a la página en blanco. El material tienes que ponerlo tú, porque es lo único que no tiene nadie más.

Si quieres que te ayudemos a montar el blog de tu web, o a decidir si te hace falta uno, escríbenos.

← Volver al blog

Comentarios