· Equipo de The AI Web Factory
El aviso legal que nadie lee hasta que importa
Qué obliga a poner la ley española en una web, por qué el artículo 10 de la LSSI es mejor argumento de venta de lo que parece y el error de copiarlo de otro sitio.
Las páginas legales se hacen siempre al final, con prisa y copiadas. Es comprensible: nadie monta una web con ilusión por redactar su política de cookies. Pero es de las pocas partes del sitio donde hay una norma que dice, con nombres y apellidos, qué tiene que haber.
Y resulta que esa norma, bien usada, vende.
Lo que pide la ley, literalmente
El artículo 10.1 de la Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información, obliga a que cualquiera pueda acceder «de forma permanente, fácil, directa y gratuita» a unos datos concretos. Esa redacción está vigente desde el 11 de mayo de 2014.
Lo que hay que poder encontrar:
- El nombre o la razón social y el domicilio.
- Un correo electrónico y cualquier otro dato que permita una comunicación directa y efectiva.
- Los datos de inscripción en el Registro Mercantil, cuando la haya.
- El número de identificación fiscal.
- Si se dan precios, si incluyen impuestos y los gastos de envío.
Hasta aquí, lo que todo el mundo más o menos sabe. Lo interesante viene en la letra d).
La letra que casi nadie usa
Si ejerces una profesión regulada, el mismo artículo pide cuatro cosas más: el colegio profesional al que perteneces y tu número de colegiado, el título académico oficial con el que cuentas, el país donde se expidió y las normas profesionales que te aplican, con los medios para consultarlas.
Lee eso otra vez pensando como cliente y no como obligado.
Un perito, un abogado, un arquitecto técnico o un fisioterapeuta que publica su número de colegiado está entregando una credencial que cualquiera puede comprobar en un registro público, gratis, en treinta segundos. Su competencia, en la misma página de servicios, pone «más de quince años de experiencia» y no se puede verificar.
En las webs del grupo lo hacemos así. En Perito Camión consta el número de asociado de ASPEJURE, con el enlace a la ficha pública de la asociación. Quien desconfíe, que pulse. Es más persuasivo que cualquier adjetivo.
Por qué esto decide ventas
Piensa en cómo decide alguien que no te conoce. Entra, le gusta lo que ve y antes de escribirte hace una comprobación rápida: busca quién hay detrás. Si encuentra una empresa con nombre, domicilio, CIF y un responsable identificable, sigue. Si encuentra un aviso legal con el nombre de otra empresa dentro, porque se copió y no se revisó, se va. Y no te escribe para decirte por qué.
Ese segundo caso es más frecuente de lo que parece. Aparece en casi una de cada tres auditorías que hacemos de webs ajenas.
Las tres páginas y qué va en cada una
El aviso legal dice quién eres, cómo contactarte y bajo qué condiciones se usa la web. Es el que cubre el artículo 10.
La política de privacidad dice qué datos recoges, para qué, con qué base legal, cuánto los guardas y a quién se los cedes. Si tienes un formulario de contacto, recoges datos personales aunque solo sea un correo. Y quien te los da tiene derecho a verlos, corregirlos y pedir que los borres. Eso hay que escribirlo y hay que poder cumplirlo: si alguien te lo pide por correo mañana, tienes que saber dónde están sus datos.
La política de cookies dice qué cookies pones, de quién son y para qué. Con un aviso donde rechazar sea tan fácil como aceptar. Un banner con «Aceptar todo» en un botón grande de color y «Configurar» en un enlace gris de ocho píxeles no cumple, por mucho que sea lo que se ve en todas partes. Y nada puede cargarse antes de que la persona decida: si tu analítica ya ha arrancado cuando aparece el banner, el banner es decorativo.
Los dos errores que más vemos
Copiar las páginas legales de otra web. Se detecta en un minuto y deja dos agujeros: dice cosas que no haces y calla cosas que sí haces. Si tienes un chat y la política copiada no lo menciona, estás tratando datos que no has declarado.
Escribirlas una vez y no volver a mirarlas. Añades un formulario, cambias de proveedor de correo, metes un píxel de publicidad para una campaña de Navidad. Cada uno de esos cambios debería tocar la política de privacidad. Casi ninguno la toca.
Cómo lo hacemos aquí
Toda web que sale de esta casa lleva sus páginas legales escritas para esa empresa, con sus datos reales y con el detalle de la profesión regulada cuando la hay. El consentimiento de cookies es de verdad: rechazar está al mismo nivel que aceptar y no se carga nada antes de la respuesta.
Van enlazadas desde el pie de todas las páginas, que es donde las busca
quien las busca. Llevan noindex, porque no son contenido que deba
competir en Google.
Una comprobación de diez segundos
Abre tu web en el móvil y busca tu CIF. Si tardas más de diez segundos en encontrarlo, no cumples el artículo 10. Y lo que es peor: tampoco cumples con quien está dudando si llamarte.
Si quieres que lo revisemos, escríbenos.
Esta entrada es informativa y no sustituye al asesoramiento de un profesional. La cita es del artículo 10.1 de la Ley 34/2002, de 11 de julio, consultado en el texto consolidado del BOE.
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